Fotografía: Katherine Du Tiel/SFMOMAFotografía: Katherine Du Tiel/SFMOMAFotografía: Katherine Du Tiel/SFMOMAFotografía: Katherine Du Tiel/SFMOMAFotografía: Katherine Du Tiel/SFMOMAFotografía: Katherine Du Tiel/SFMOMA
Conjuro para la sanación de nuestro futuro
7 de marzo de 2021 ➽ 6 de noviembre 2022
Instalado con Cole Solinger y Lena Gustafson Museo de Arte Moderno de San Francisco
San Francisco, CaliforniaConjuro para la sanación de nuestro futuro representa milagros a través de exvotos: pequeños iconos elaborados con diversos materiales que los devotos católicos colocan sobre las vestiduras de los santos o en santuarios para pedir ayuda o expresar gratitud por oraciones respondidas. Esta tradición de exvotos o amuletos milagrosos trasciende los límites del catolicismo convencional en muchas partes del mundo.
Aunque la artista asistió a una escuela católica por gran parte de su vida, rechaza la rigidez y el patriarcado del catolicismo, conectándose en su lugar con la espiritualidad a través de rituales de sanación tales como las limpias, las lecturas con huevo y la comunicación metafísica: prácticas sincréticas influenciadas por las tradiciones indígenas de las Américas, África y Asia. Estas tradiciones fueron transmitidas a Hernández por su abuela y por las mujeres mayores que lideraban la iglesia popular a la que asistían en México.
Aquí, Hernández presenta símbolos y textos que hacen referencia a nuestro momento colectivo: los pulmones representan la vida y el aire que respiramos, contaminado mientras arden nuestros bosques; las manos, ahora asociadas con la infección, se utilizan también para nutrir y responder a los llamados de auxilio; los ojos incorporan teléfonos celulares y cámaras, que buscan la verdad y dan testimonio de la injusticia. En conjunto, esta colección de imágenes invoca a un poder superior para sostener la salud y el futuro de nuestra comunidad, recordándonos que todos estamos interconectados. Para Hernández, este poder superior no pretende ser Dios entendido como una fuerza singular, sino más bien nuestra existencia compartida: el mundo viviente y todo cuanto este abarca.